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lunes, 11 de enero de 2016

Trastornos alimenticios

¿Qué es la bulimia?

La bulimia es un trastorno de la conducta alimentaria que se caracteriza porque las personas ingieren grandes cantidades de comida en un espacio corto de tiempo. Los bulímicos no dominan los impulsos que les llevan a comer y tienen la sensación de que no pueden parar de hacerlo. En cambio, cuando terminan de comer se sienten culpables y avergonzados por ingerir muchos alimentos, lo que les lleva a la purga (vómitos autoinducido o empleo de laxantes o diuréticos). También siguen regímenes rigurosos y hacen ejercicio excesivo para contrarrestar las abundantes ingestiones.
Más o menos, los bulímicos sufren cerca de 15 episodios de atracones y vómitos por semana. Su peso suele ser normal, así que es muy difícil detectar esta enfermedad. En uno de esos atracones que los caracteriza, pueden llegar a consumir de 10.000 a 40.000 calorías.


Hay diferentes causas que provocan la bulimia y suelen deberse a factores biológicos, psicológicos y sociales. Los enfermos siempre se preocupan mucho por su peso, pero no pueden disminuir las ganas de comer. Además, no se encuentran bien consigo mismos, tienen la autoestima baja. Suele provocarse por haber seguido dietas sin control médico, lo que lleva a un fuerte estado de ansiedad. Muchos de estos factores coinciden con los de la anorexia, como los trastornos afectivos surgidos en el seno familiar, el abuso de drogas, la obesidad, la diabetes mellitus, rasgos de la personalidad e ideas distorsionadas del propio cuerpo.


Los síntomas típicos de la bulimia son los atracones o sobreingesta de alimentos, uso de laxantes, repetición de los ciclos de atracones y vómitos y baja autoestima.
Psicológicamente, los bulímicos tienen una gran impulsividad y un bajo autocontrol. Además, es frecuente que tengan síntomas de depresión y ansiedad, abuso de alcohol y drogas. También pueden ser cleptómanos (impulsos por robar) y ludópatas (adictos a los juegos).
Físicamente, se evidencia la debilidad, los dolores de cabeza, hinchazón en el rostro, problemas dentales, pérdida de pelo, mareos, bruscos cambios en el peso e irregularidades menstruales.
Todo esto tiene consecuencias como arritmias, deshidratación, hernia hiatal, caries, roturas gástricas…


Se diferencian dos tipos de bulimia: la purgativa, en la que se emplea o bien el vómito, o bien laxantes o diuréticos; y la no purgativa, en la que se recurre al ayuno o a un abundante ejercicio físico.


Es difícil de diagnosticar puesto que los episodios de sobreingesta y vómito se ocultan con facilidad. Lo más normal es que un médico lo detecte porque la persona se preocupe demasiado por su peso y presenta grandes fluctuaciones. Otros factores que ayudan a la detección son la tumefacción de las glándulas salivales en las mejillas, erosión del esmalte dental, bajo potasio sanguíneo y cicatrices en los nudillos.
Para un diagnóstico adecuado es necesaria una visita al psiquiatra.


Lo que más se aproxima a un tratamiento son la psicoterapia (mejor si se realiza con un especialista con experiencia en el ámbito de los trastornos alimenticios) y los fármacos. Primero se evitan los vómitos y, después, se enseña a seguir una dieta equilibrada, con buenos hábitos alimenticios.


Fuentes:

¿Qué es la anorexia?

La anorexia es un trastorno alimenticio que consiste en la pérdida de peso provocada por el enfermo y lleva a un estado de iniciación. Se caracteriza por el temor a aumentar de peso y una percepción distorsionada del cuerpo. El enfermo se ve gordo, aunque no esté ni siquiera en el peso recomendado, y por ello inicia una disminución del peso mediante ayunos y reducción de ingesta de alimentos.
Comienza con la eliminación de hidratos de carbono. Después la grasas, las proteínas e incluso los líquidos, llegando a una deshidratación extrema. Se puede sumar el uso de laxantes, diuréticos, vómitos o exceso de ejercicio físico.
Los anoréxicos pueden perder de un 15% a un 50% de su peso.


Esta enfermedad tiene una causa desconocida, pero los factores sociales son muy importantes. Algunos de los factores pueden ser la propia obesidad de esa persona, obesidad materna, alejamiento del hogar, pérdida de un ser querido, sucesos traumáticos…
Hay ciertos factores de riesgo que pueden desencadenar esta enfermedad, como son los malos hábitos de comidas o la mala comunicación con los padres.


Los síntomas característicos son una pérdida significativa de peso provocada por el enfermo, problemas endocrinos derivados, miedo al aumento de peso, percepción distorsionada del cuerpo, amenorrea, estreñimiento, dolor abdominal…
A estos síntomas se le suman otros psicológicos, como la irritabilidad, trastornos emocionales o de personalidad y depresión.
Se producen arritmias, reducción del ritmo cardíaco, baja presión arterial, disminución de masa ósea, anemia…
Hay dos tipos de anorexia: el subtipo restrictivo, en el que se reduce el peso mediante dietas o mucho ejercicio físico; y el subtipo bulímico, en el que el enfermo recurre a las purgas.


Se diagnostica basándose en una intensa pérdida de peso y los síntomas psicológicos característicos.


El objetivo de los tratamientos es la corrección de la malnutrición y los trastornos psíquicos. Se intenta conseguir un aumento de peso y una recuperación de los hábitos alimenticios. Se debe basar en tres aspectos: detección precoz, coordinación entre los servicios sanitarios y seguimiento del paciente después de que sea dado de alta.


Fuentes:


¿Qué es la avitaminosis?

La avitaminosis es la total ausencia de vitaminas en el organismo. Para hablar de que se produce un déficit o carencia parcial en la cantidad de una vitamina o de un grupo de ellas, es más apropiado hablar de hipovitaminosis. En cambio, muchas veces se emplea el término avitaminosis para referirse a esa carencia parcial.


Las vitaminas son nutrientes completamente necesarios para el organismo, en general en cantidades muy pequeñas; pero, si no se consume una dieta que contenga todos los grupos de alimentos, es muy sencillo no cubrir las recomendaciones diarias. La inmensa mayoría de las vitaminas son esenciales, debemos tomarlas u obtenerlas del exterior porque nuestro organismo no es capaz de generarlas.


Hay diferentes tipos de avitaminosis:
  • Deficiencia de vitamina A (retinolismolosis)
  • Raquitismo: déficit de vitamina D (calciferol)
  • Deficiencia de vitamina E (tocoferol)
  • Deficiencia de vitamina K (antihemorrágica)
  • Escorbuto: déficit de vitamina C (ácido ascórbico)
  • Deficiencia de vitamina B
    • Beriberi: deficiencia de vitamina B1 (tiamina)
    • Deficiencia de vitamina B2 (riboflavina)
    • Pelagra: deficiencia de vitamina B3 (niacina)
    • Deficiencia de vitamina B6 (piridoxina)
    • Deficiencia de vitamina B12 (cianocobalamina)


Para tratar la avitaminosis, se identifica la vitamina o vitaminas que se encuentran en déficit para proceder a su reposición a través de suplementos vitamínicos o, raramente, mediante cargas inyectables.


Fuentes:


jueves, 17 de diciembre de 2015

¿Qué ocurriría si...?

¿Qué sucedería si dejásemos de comer?

Durante las 6 primeras horas sin comer, no sucede nada diferente ya que nuestro cuerpo se mantiene gracias a las reservas de glucógeno que nos proporcionan energía necesaria para seguir con las funciones corporales.
A las 6 horas sin comer, esas reservas se agotan. Comenzamos a estar de mal humor y muy irritables, porque nuestro cerebro no tiene la energía que necesita.
En el momento en el que el cuerpo carece de la energía necesaria, entra en cetosis (situación metabólica del organismo originada por un déficit en el aporte de carbohidratos, lo que induce el catabolismo de grasas para obtener energía, generando los cuerpos cetónicos, que descomponen las grasas dando lugar a acetoacetato, usado como energía por el cerebro y el resto del cuerpo).
La energía que se produce en la cetosis se utiliza por un tiempo. Aún así, el cerebro sigue necesitando glucosa y deja de rendir al completo.
Después de tres días sin comer, el cuerpo empieza a descomponer las proteínas de los músculos en glucosa, para poder seguir funcionando. En resumidas cuentas, después de 72 horas sin comer, el cuerpo comienza a comerse a sí mismo.
A la semana o la quincena, el sistema inmunológico está deteriorado tanto que no puede combatir ninguna enfermedad.
Una de las causas de muerte más comunes en gente que no se alimenta es un fallo cardíaco. Los músculos del corazón están demasiado débiles como para bombear sangre al cuerpo y se para.
El tiempo medio que puede sobrevivir una persona sin comer, son tres semanas. Aunque el tiempo máximo registrado es de 70 días.


Fuentes:


¿Y si nuestras dietas no fuesen saludables?

Las dietas poco saludables son un factor importante de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas. Algunas de ellas pueden ser:
  • Diabetes: un conjunto de trastornos metabólicos que comparten la característica común de presentar elevada glucosa en la sangre (también llamado hiperglicemia) de manera persistente o crónica.
  • Hipertensión: una enfermedad crónica que se caracteriza por un incremento continuo de la presión sanguínea en las arterias.
  • Sobrepeso: el aumento de peso corporal por encima de un patrón fijado. Para calcular si se tiene o no sobrepeso, se utiliza el índice de masa corporal (IMC), que mide el nivel de masa corporal en relación con el peso y la talla.
  • Enfermedades cardiovasculares: todo tipo de enfermedades relacionadas con el corazón o los vasos sanguíneos. Algunas de ellas son aneurisma, aterosclerosis, apoplejía, arritmias, enfermedad de la arteria coronaria, hipertensión…
  • Cáncer: conjunto de enfermedades relacionadas en las que se observa un proceso descontrolado en la división de células del cuerpo.


Fuentes:


Hidratación

El agua es el componente principal de los seres vivos. Es más, sólo es posible sobrevivir unos pocos días sin agua. Al nacer, los humanos tenemos el 75% del cuerpo formado por agua, y un 60% en la edad adulta. De este agua que tenemos, el 60% se encuentra en el interior de las células y es llamada agua intercelular. el resto es agua extracelular y circula en la sangre y baña los tejidos.
Este elemento es muy importante, ya que en él ocurren las reacciones que nos mantienen vivos.  Esto es así porque las enzimas  necesitan un medio acuoso para que su estructura tridimensional adopte una forma activa. Por medio del agua, se comunican las células de nuestros órganos, se transporta el oxígeno y los nutrientes a los tejidos, se retiran los residuos y productos de deshecho del metabolismo celular. Además, gracias a la alta capacidad de evaporación, el agua nos permite regular nuestra temperatura, sudando o perdiéndola por las mucosas.
En las reacciones de combustión de los nutrientes, se producen pequeñas cantidades de agua. El agua producida en la respiración celular se llama agua metabólica. En los seres humanos, la producción de este agua con una dieta normal no pasa de los 0.3 litros al día.


Consumir una cantidad suficiente de agua cada día es imprescindible para el correcto funcionamiento de los procesos de asimilación y para la eliminación de residuos del metabolismo celular. La necesidad de agua al día es de, como mínimo, unos tres litros. De estos tres litros, la mitad se obtienen bebiendo y la otra mitad de los alimentos. Estas necesidades se pueden ver aumentadas en diferentes etapas o situaciones de la vida.


También hay que tener en cuenta ciertas recomendaciones sobre el consumo de agua. Si se consume en grandes cantidades durante o después de las comidas, se disminuye el grado de acidez en el estómago (esto es porque se diluyen los jugos gástricos). Esto puede provocar que las enzimas necesiten un grado de acidez determinado para actuar, queden inactivas y la digestión se ralentice. Las enzimas que siguen actuando a pesar del descenso de acidez, pierden eficacia al quedar diluidas. La digestión puede ralentizarse aún más si las bebidas que se toman durante las comidas están más frías y hacen que la temperatura del estómago disminuye.
Se debe beber en los intervalos entre comidas, dos horas después de la comida y media hora antes de la siguiente. Además está recomendado beber uno o dos vasos de agua al levantarse, para conseguir activar los mecanismos de limpieza del organismo y una buena hidratación.
Es preferible consumir agua mineral, de un manantial o fuente de confianza antes que la del grifo. Muchos compuestos químicos son añadidos a las redes públicas de distribución de agua que pueden resultar peligrosos incluso en las dosis utilizadas por la sanidad pública, a pesar de que evitan la contaminación microbiológica. También es malo para el organismo el plomo que se disuelve de las tuberías, y otros elementos altamente tóxicos como mercurio, nitratos o cadmio, provenientes de los pesticidas agrícolas.



Durante la actividad física, las necesidades de agua pueden aumentar rápidamente, por eso, se recomienda aumentar el consumo de agua durante y después de realizar ejercicio, para reponer el agua que perdemos sudando.
Para los niños que realizan actividad física regularmente, basta con que consuman agua suficiente como para reponer la perdida durante el ejercicio.
El Instituto de Medicina  estadounidense publicó en un informe unos hábitos saludables para niños y adolescentes en el colegio. Alguna de las recomendaciones eran restringir la ingesta de azúcares, fomentar el agua gratuita para los estudiantes, promover el consumo de agua sin sabores, aditivos o carbonatada, limitar el consumo de bebidas isotónicas...


Fuentes:


http://letizb.blogspot.com.es/2015/12/atp-fatiga-e-hidratacion.html (de donde he sacado una de las fotos que mi compañera ha utilizado)

Alimentación y dietas

Alimentación, nutrición y nutrientes:

Es necesario distinguir los términos de alimentación y nutrición.
La alimentación es el acto de proporcionar alimentos al cuerpo e ingerirlos. Se realiza de forma voluntaria. La calidad de la alimentación depende principalmente de factores económicos y culturales.
La nutrición es el conjunto de procesos por los cuales el organismo recibe, transforma y utiliza las sustancias químicas contenidas en los alimentos. Se realiza de forma involuntaria e inconsciente y depende de procesos corporales, tales como la digestión, la absorción y el transporte de nutrientes.
Los seres humanos necesitamos un suministro continuo de materiales: los nutrientes. El número de nutrientes el limitado, sólo unas pocas sustancias nos sirven. Estas sustancias forman parte de los alimentos.
Los nutrientes pueden ser de dos tipos: macronutrientes (proteínas, glúcidos, lípidos, fibra y agua) o micronutrientes (vitaminas y minerales).
Se pueden clasificar de la siguiente forma:
  • Nutrientes energéticos: son aquellos que se usan como combustible celular. Componen prácticamente el grupo de macronutrientes. Al quemarlos, se obtiene energía.
  • Nutrientes plásticos: son aquellos que utilizamos para construir y regenerar nuestro cuerpo. Pertenecen mayoritariamente a las proteínas.
  • Nutrientes con función reguladora: son aquellos que facilitan y controlan las funciones bioquímicas. Son básicamente vitaminas y minerales. Cabe destacar la existencia de enzimas, que facilitan y aceleran las reacciones químicas y sin las cuales sería imposible la absorción de nutrientes.
El agua es muy importante, ya que sirve como disolvente de otras sustancias, participa en las reacciones químicas más vitales y contribuye a la eliminación de deshechos.

El valor energético de los alimentos:

El valor energético de un alimento es proporcional a la cantidad de energía que puede proporcionar al quemarse. Este valor se mide en calorías (cantidad necesaria para aumentar un grado la temperatura de un gramo de agua). Al ser un valor muy pequeño, se utiliza la kilocaloría (kcal), que equivale a 1000 calorías. Las dietas de los humanos adultos contienen entre 1000 y 5000 kilocalorías al día.
Los grupos de nutrientes energéticos tienen cada uno un valor calórico diferente, que se mantiene más o menos uniforme dentro de ese grupo.
  • Un gramo de glúcidos o de proteínas: 4 calorías.
  • Un gramo de grasa: 9 calorías. (La energía que acumulamos en el organismo se reserva en forma de grasas, ya que tienen un mayor valor energético).
De esta forma, las necesidades energéticas de cualquier ser vivo se pueden calcular gracias a varios componentes. La Tasa de Metabolismo Basal (TMB) indica la cantidad de energía que requiere el organismo cuando está en reposo absoluto y a temperatura constante. Esta tasa depende de factores como el peso corporal, la relación entre masa de tejido magro y graso, la superficie externa del cuerpo, el tipo de piel o incluso una determinada temperatura. Las tasas metabólicas de los niños son muy altas, y la de los ancianos más reducidas. El metabolismo basal puede aumentar o disminuir, dependiendo, por ejemplo, de si estamos sometidos a estrés o si hay un ayuno prolongado.
Hay unas formulas que dan el valor de esta tasa. La más utilizada actualmente es la ecuación de Harris-Benedict:


Hombres
TMB = (10 x peso en kg) + (6,25 × altura en cm) - (5 × edad en años) + 5
Mujeres
TMB = (10 x peso en kg) + (6,25 × altura en cm) - (5 × edad en años) - 161


Además, en función del ejercicio físico que se realice, hay que multiplicar la tasa de metabolismo basal por un determinado número.

Dieta equilibrada

Una dieta equilibrada es aquella que contiene todos los alimentos necesarios para conseguir un estado nutricional óptimo. Para conseguir ese estado, la alimentación tiene que cubrir unos objetivos:
  • Aportar calorías suficientes para llevar a cabo los procesos metabólicos y de trabajo físico necesarios.
  • Suministrar los nutrientes plásticos y reguladores suficientes.
  • Conseguir una cantidad de nutrientes equilibrada entre las demás. Así:
    • Las proteínas deben constituir un 10-15% del aporte energético total.
    • Los glúcidos deben aportar, al menos, un 50-55% de la energía total.
    • Los lípidos no deben sobrepasar el 30-35% de las calorías ingeridas.
Hay que tener en cuenta que hay un mínimo proteico necesario; por eso, a personas que siguen una dieta vegetariana les cuesta llegar a él, pero no tienen problemas si consumen vegetales variados (aunque suelen tenerlos con la vitamina B12, el hierro y el calcio).
Las recomendaciones que aparecen en una de las últimas RDA (Recommended Dietary Allowances) son las siguientes:
  • Comer variadamente de todos los grupos de alimentos, con un aumento de los carbohidratos, hasta un 50-55%, sin que la ingestión de azúcares pase el 10% del total, y reduciendo el consumo de azúcar refinado.
  • El consumo de grasa debería corresponder a un 30-35%, repartiendo entre grasa saturada (7-8%), monoinsaturada (15-20%) y poliinsaturada (5%). Además es recomendable reducir el consumo de colesterol hasta 300 mg/día.
  • La tasa de proteínas se limita al 10% de la energía diaria, o 0.8 gr por kilo de peso y día. Si no fuera así, en vez de cumplir funciones plásticas, se utilizarían como combustible celular, produciendo un balance de nitrógeno negativo. También se recomienda disminuir el consumo de carnes rojas y aumentar el de aves y pescados.
  • La cantidad de fibra vegetal debe ser superior a 25 gr por día. Además, la fibra no debe estar constituida sólo por fibra insoluble (con celulosa), sino que un 50% deberían ser fibras solubles (con pectinas).
  • La dieta debe aportar las calorías necesarias para cubrir las necesidades metabólicas de energía. Generalmente se recomiendan 30-40 kcal por kilo de peso y por día.
  • También se aconseja no pasar de los 6 gr de sal por día, para evitar el exceso de sodio, que podría conllevar a una sobrecarga renal e hipertensión. Así, evitar el consumo de alimentos ricos en sal, como los alimentos procesados y las comidas preparadas.




La dieta de los españoles

Según la información de la RDA recomendada expuesta, podemos llegar a las siguientes conclusiones sobre la dieta de los españoles:
  • Las calorías sobrepasan en un 17% a las recomendadas.
  • Se ingiere una cantidad excesiva de alimentos de origen animal.
  • Las proteínas sobrepasan en un 71% a las recomendadas. Se consumen unos 90 gr al día de media.
  • Hay un aporte insuficiente de carbohidratos (un 12% menor)
  • También es insuficiente el aporte de fibra (un 14% menor)
  • Se exceden las grasas en un 82%
Además se han detectado carencias de vitamina A y B12 en niños gallegos y de vitamina C en poblaciones marginadas, niños y ancianos. El déficit de zinc es cada vez mayor y el consumo de alcohol va en aumento.
La dieta de los españoles deja mucho que desear.




Diferencias entre sexo y edad

Hay que tener en cuenta que dependiendo del sexo y la edad de la persona, los requerimientos nutricionales varían.

Ingesta de calorías recomendadas



Categoría
Edad (años)
o condición
Peso
(kg)
Altura
(cm)
T.M.B.a
(kcal/día)
Ración media de kcal b
Múltiplo-TMB
Por kg
Por día c
Lactantes
0,0 - 0,5
6
60
320
-
108
650
0,5 - 1,0
9
71
500
-
98
850
Niños
1 - 3
13
90
740
-
102
1300
4 - 6
20
112
950
-
90
1800
7 - 10
28
132
1130
-
70
2000
Varones
11 - 14
45
157
1440
1,70
55
2500
15 - 18
66
176
1760
1,67
45
3000
19 - 24
72
177
1780
1,67
40
2900
25 - 50
79
176
1800
1,60
37
2900
51 +
77
173
1530
1,50
30
2300
Mujeres
11 - 14
46
157
1310
1,67
47
2200
15 - 18
55
163
1370
1,60
40
2200
19 - 24
58
164
1350
1,60
38
2200
25 - 50
63
163
1380
1,55
36
2200
51 +
65
160
1280
1,50
30
1900
Embarazo
1er trimestre
+ 0
2º trimestre
+ 300
3er trimestre
+ 300
Lactantes
1er semestre
+ 500
2º semestre
+ 500


Dieta para un deportista

La utilización de sustratos se relaciona con el tipo de actividad física. Se relaciona con dos factores: la intensidad y la duración del ejercicio. Ambos factores se condicionan mutuamente.
El metabolismo tiene que adaptarse a la intensidad del deporte, por lo que las necesidades de nutrientes varían.
  • Agua y electrolitos: al realizar un deporte, la cantidad de agua que se puede perder es tan importante como para poder llegar a la deshidratación. Por eso se requieren muchos líquidos. El agua debe estar acompañada también de los electrolitos, que tienen una misión deportiva definida.


Potasio
Función muscular
Almacenamiento de glucógeno
Equilibrio hídrico
Sodio
Equilibrio hídrico
Activación enzimática
Calcio
Activación de nervios y músculos
Contracción muscular
Magnesio
Activación enzimática
Metabolismo de proteínas
Función muscular
Fósforo
Formación de ATP


  • Hidratos de carbono: son la principal fuente de energía para el organismo debido a su alta rentabilidad. Se almacenan en forma de glucógeno en el músculo y en el hígado. Pero la capacidad de reserva es muy pequeña, por lo que aumentarla es una de las batallas de los deportistas. Esto se llama “carga de glucógeno” y se consigue manipulando la dieta. Para un deportista, el 60-70% de las calorías tienen que venir de los hidratos de carbono.
    • Primero se disminuye la reserva de glucógeno de los músculos afectados (al mínimo). Con una dieta pobre en hidratos de carbono y un buen entrenamiento.
    • Después se realizan tres días de dieta muy rica en hidratos de carbono, por poco entrenamiento.
    • Por último, se ingiere una elevada cantidad de hidratos de carbono el día anterior al evento deportivo.


1 porción de arroz integral de 50 g ó 200 g de patatas ó 60 g de pasta integral
Aprox. 8 g de carbohidratos
200 g de guisantes o zanahorias
24 g de carbohidratos
150 g de guisado de ave
11 g
150 g de mezcla de frutas en almibar
23 g
200 ml de zumo de manzana
12 g
TOTAL:  
108 g


  • Lípidos: son el mejor combustible en pruebas de larga duración. La energía que producen se utiliza después de agotar la del glucógeno. Para los deportistas, la ingesta de lípidos tiene que suponer un 35% de las calorías totales ingeridas.
  • Proteínas: los deportistas tienen una necesidad proteica superior a la de la población general. Así, dependiendo de la modalidad deportiva y de la masa muscular, deben ingerir entre 1.2 y 1.7 proteínas por kilogramo de peso y por día. Las proteínas son un componente estructural no energético.


Actividad
Proteínas/kg peso
Adultos no deportistas
Deportistas de resistencia
Deportistas de resistencia y velocidad
Deportistas de fuerza
Deportistas durante el entrenamiento de fuerza
0.8-1 g
1,2-1,5 g
1,5-1.7 g
1,5-2.0 g
2.3-3.0 g


  • Vitaminas: sólo para deportistas con dietas de restricción calórica (como los gimnastas), está recomendado el aporte de suplementos para compensar un posible déficits. En general para los deportistas no existen bases que justifiquen las “megadosis” de vitaminas, aunque hay casos especiales, como los de las vitaminas B1, B2, B3, B6, A, C, E y betacaroteno, y el calcio y el hierro.

Diferencias en las dietas




Chica de 18 años, 165 cm, 55 kg de peso, complexión pequeña
Deportista de 18, 165 cm,
55 kg de peso, complexión pequeña
TMB
1330.25
1330.25
Carbohidratos
57%
60-70%
Grasas
25%
35%
Proteínas
15%
1’2-1’7 gramos por kilogramo
Fibra, vitaminas
3%
3-5%
Calorías al día
2200
2294.6


Ejemplo de dieta de entre 2100 y 2200 kcal.

Esta es una dieta ideada para una chica de 18 años que tiene 165 centímetros de altura y 54.11 gramos de peso, por lo que necesita entre 2100 y 2200 kcal.
De estas calorías totales, 1254 serán hidratos de carbono, 550 grasas y 330 proteínas (en total salen 2134 kcal.). Esto equivale a un total de 491’2 gramos. Además se consumen unos 30 gramos de fibra.


En el desayuno y la cena se ingiere un 20% de las calorías totales.
  • Hidratos de carbono: 250’8 kcal, es decir, 64’7 gramos.
  • Grasas: 110 kcal, es decir, 12’2 gramos.
  • Proteínas: 66 kcal, es decir, 16’5 gramos.
  • Fibra: 6 gramos.
En el almuerzo y la merienda, un 15%
  • Hidratos de carbono: 188’1 kcal, es decir, 47’025 gramos.
  • Grasas: 82’5 kcal, es decir, 9’16 gramos.
  • Proteínas: 49’5 kcal, es decir, 12’375 gramos.
  • Fibra: 4’5 gramos.
En la comida, el 30%
  • Hidratos de carbono: 376’2 kcal, es decir, 94’05 gramos.
  • Grasas: 165 kcal, es decir, 18’3 gramos.
  • Proteínas: 99 kcal, es decir, 24’75 gramos.
  • Fibra: 9 gramos.

A partir de estos datos, una posible dieta de un día podría ser la siguiente:
  • Desayuno: 100 gramos de leche entera, 12 gramos de cacao en polvo, 50 gramos de galletas digestive, 80 gramos de zumo de naranja y 20 gramos de pan.
  • Almuerzo: 120 gramos de queso fresco con unos 20 gramos de miel, 70 gramos de jamón de york y 20 gramos de pan.
  • Comida: 100 gramos de lentejas con arroz, 70 gramos de filetes de ternera con 50 gramos de patatas fritas caseras en aceite de girasol, 50 gramos de pan y una pieza de fruta, por ejemplo, un melocotón de 150 gramos.
  • Merienda: 10 gramos de pan con 60 gramos de queso parmesano y 90 gramos de manzana golden.
  • Cena: 50 gramos de puré de patatas y 50 gramos de zanahorias cocidas, 30 gramos de tortilla de queso, 125 gramos de yogurt, 10 gramos de pan y 50 gramos de zumo.


Dieta para un deportista:

Siguiendo las mismas operaciones realizadas para una dieta de 2200 kcal, haciendo las cuentas para una deportista de la misma edad, altura y peso, que realiza una actividad fuerte, tendría que realizar una dieta de 2354 kcal.
Una posible opción sería la siguiente:


Desayuno
Leche entera - 200 gr
Queso fresco - 30 gr
Pan tostado con fibra - 50 gr
Margarina - 20 gr
Albaricoque - 50 gr
Zumo de piña - 150 gr
Queso fresco - 30 gr
Yogur para beber - 100 gr
Almuerzo
Salami - 40 gr
Pan blanco 'baguette' - 70 gr
Café infusión - 200 gr
Comida
Pasta fresca hervida - 100 gr
Alitas de pollo - 200 gr
Ensalada de col con vinagreta - 100 gr
Yogur - 125 gr
Merienda
Queso de cabra (rulo) - 50 gr
Pan - 100 gr
Fresa - 50 gr
Cena
Merluza a la parrilla - 150 gr
Pan chapata - 50 gr
Tomate - 100 gr
Consomé - 100 gr
Nectarina - 70 gr

Zumo de naranja - 200 gr